Después de pasar los quince días que recomienda para recuperarse de una maratón. En esta calma nos conviene reflexionar sobre el presente y el futuro de la próxima edición en Sevilla.  Tras este breve descanso  nos conviene hacer balance de lo vivido el pasado 25 de febrero en nuestras calles.  

Seguramente cuando terminamos la carrera muchos  de nosotros tenemos la costumbre de conversar con los compañeros sobre lo sucedió y asumir la marca que hemos realizado. Pero los tiempos no es lo predominante en las conversaciones también comentamos la calidad de la organización. Los veteranos quizás no nos sorprendamos de los últimos cambios y la comercialización de estos eventos. Pero los que la corren por primera vez se sienten sorprendidos que la Maratón de Sevilla no permita el acceso a las duchas del estadio. O los que portan los globos desaparezcan o no cumpla con el ritmo marcado. Pero quizás los que no ha llamado más la atención ha sido la falta de avituallamiento sólidos hasta el kilometro 25. Donde a partir de dicha distancia sólo había plátanos olvidando frutas tan importantes como la naranja para el corredor que emula a Filipides. A  favor de la organización comentaremos que en diferentes puntos repartían geles de glucosas.  Pero para los que no están acostumbrados a tomar dichos productos puedes traer no sólo problemas gástricos si no metabólicos.  Esto nos hace comprender que la organización sólo aporta a este concepto lo que contribuye los patrocinadores ahorrándose una partida económica quizás para su propio beneficio.

Otra cosa que nos sorprende es la llegada la rumorología o comentarios personales. Sobre las presiones que los fotógrafos han recibido para retirada de galerías por parte de aquellos que sólo tienen la exclusiva dentro del estadio. Al no poderlo contractar fidedignamente no podemos levantar acusaciones directas pero nos dolerían que fueran ciertas.  En el aspecto del transporte nos extrañó  que el Cercanías procedente desde Santa Justa hasta la Cartuja sólo fuera el único transporte público gratuito. En el 2017 los corredores pudieron subirse en los autobuses público sin suponerles ningún coste alguno. Por tanto aquellos que confiamos o ignoramos esta decisión tuvimos que pasar por taquilla. Con estas palabras no queremos que nos lo den todo a coste cero pero tampoco queremos que nos quiten las mejoras de otros años.

La benevolencia de la prensa Sevilla al tratar las cifras y resultados de la Maratón es otro punto a tratar. Ninguna crítica y “ningún pero  y ninguna coma”, exceptuando Antonio Burgos que sin duda no vamos a entrar a valorar sus opiniones para no caer en un juego de menos precio. Seguramente cuando los políticos y la organización les comunican los datos a los medios generalistas no se preocupan del bienestar de los corredores.  Quizás por ignorancia o quizás por falta de especialización en la materia. Antiguamente temían la perdida de espacios publicitarios si fueran críticos con la organización. Pero habría que recordar que apenas han habido anuncios para dar publicidad a la prueba ,  ni cartelas ni marquesinas para informar a los más despistados  sobre el paso de la Maratón.

Pero si aceptamos este modelo de eventos comercializados que cada vez pierde el carácter popular y deportivo por otros intereses económicos o políticos, sean bien venidos.  Sin duda no vamos a ponernos en contra de la gran mayoría de participantes y sobre todo de los 9400 llegados en esta edición. Pero las modas pasan y las épocas de bonanzas en cualquier sector de la vida se terminan. Y seguramente que aquellos que amamos el deporte sobre cualquier tipo de interés seguiremos participando aunque seamos más viejos y hagamos peores marcas.

 No queremos ser negativos porque  alcanzar una cifra tan alta de participantes no es sólo anecdótico si no muy respetable. Ni tampoco podemos infravalorar el crecimiento de espectadores en el Casco Antiguo de Sevilla o en otras zonas. Sin duda el éxito de cualquier prueba se debe  al espíritu deportivo de los atletas, de los voluntarios y de las personas que disfrutan viendo la prueba. Queremos finalizar recordando que el bienestar de los participantes están por encima de las cifras económicas y de sus impactos en la Ciudad.