El pasado domingo fallecieron dos corredores en la Media Maratón de México por paro cardiaco.  Uno de ellos participó sin dorsal en la prueba donde la afluencia era muy masiva al haber 25000 inscritos. Anteriormente se había avivado una polémica sobre permitir en la próxima maratón de dicha Ciudad permitir la llegada de la maratón a más de 8 horas.  Sin duda se abrirá las ampollas tras estos hechos trágicos.

Deberíamos reflexionar desde un punto personal a la hora de asumir la larga distancia. Pero tampoco podemos obviar a las organizadoras de eventos deportivos, las cuales se les permiten un gran número de participantes que al final se adornan con grandes beneficios indirectos para la localidad. Sin duda un difícil un complicado binomio a corregir que también las instituciones públicas deberían asumir.  No sólo pueden asumir el papel de asistir a las presentaciones de las pruebas para tener protagonismo en la prensa. El otro papel que deben de efectuar es el control  de la calidad de la prueba para satisfacer el bienestar del corredor. Deben presionar a los organizadores de los eventos para que los servicios no sean los mínimos y en este caso desestimar responsabilidades tras atender los servicios médicos a los fallecidos.

Desgraciadamente en las revistas especializadas de “runner” como actualmente no le prestaran mucha atención. Debido a que algunos casos las editoriales se dedican a organizar pruebas. Otras  no lo hacen al no interese que se “pierda el interés” de la actual “moda” por correr. Conllevando la bajada de seguimiento y la perdidas de patrocinadores.

No queremos hacer sangre de la muerte de estas personas,  pero el dolor no puede desviar la atención ¿Cuántos corredores han comenzado a entrenar a partir de los 35 años sin haber practicado anteriormente un deporte?  Ninguna formación, disciplina ni tradición atlética. Basándose  para competir los consejos de amigos o por los artículos de las web o revistas anteriormente mencionadas.  Con el paso del tiempo cogen el testigo de otros y se ponen a dar consejo a los que empiezan en esto. En este periodo donde la “moda runner” ha proliferado muchísimo, hemos visto a personas que evolucionado muchísimo incluso han realizado grandes marcas dentro del nivel del atletismo popular pero al poco tiempo lo han dejado por grandes lesiones en los tendones de aquiles o en las rodillas. Quizás sea el mar menor y cuando me ve la muerte comprende de personas con poco bagaje deportivo con edad elevada muere realizando deporte. Muchas veces se piensa que la nueva “moda runner”  ha traído consumidores de kilómetros que quizás hayan perdido el respeto a la larga distancia. Hace pocas fechas murió un hombre de 54 años en una travesía a nado en un pantano de la provincia de Sevilla. En abril pasado el experimentado maratoniano Elías Chavete murió en una carrera de Montaña en Valencia. Sin duda su corazón no aguantó más tras ser de los pocos atletas que habían participados en todas las ediciones de la Maratón de Sevilla y el único de las de Mérida.  Quizás la prueba que también tuvo dos fallecido fue en abril del 2016 cuando dos personas perdieron la vida en Castellón en el Maratón de la Vía Verde.  No podemos olvidar  a Samuel Navarro de 16 años que murió en las pistas de atletismo de la Cartuja de Sevilla en el 2010. Un joven que las instituciones se olvidaron de Él y los corredores populares guardaron un respetuoso y espontaneo minuto de silencio en la primera carrera organizada por el Instituto Municipal de Deportes. Por tanto ser responsable y tomar todas las medidas oportunas para ser consciente del esfuerzo a realizar debe de ser oportuno. Los médicos han advertido que se producen dos muertes a nivel mundial por los sobreesfuerzos. Quizás como ocurre en Francia nos vayan a exigir un certificado médico para correr una maratón. Pensamos que conocer nuestro cuerpo y tener una inspección adecuada es necesario para continuar ¿Cuántas  personas han corregido lesiones al ponerse plantillas o tras haber ido al fisioterapeuta?  En definitiva hay que ser responsable. No podemos aconsejar realizarse pruebas de esfuerzos al no saber los resultados reales para deportista aficionados. Las empresas privadas de sanidad sin duda lo aconsejaran pero su coste seguramente serán prohibitivos para algunos. Comercializar las carreras y la salud contrae unos beneficios dudosos aunque sea comprensible desde un punto de vista económico.  Pero a pesar de todo queremos demostrar nuestro más sentido pésame a los familiares darle nuestro mayor apoyo.