El pasado29 de abril Elías Chavete se desvaneció perdiendo la vida en el Trail de Favara (Valencia). Un experimentado atleta que a sus 67 años había participados en todas las ediciones de la Maratón de Extremadura y Sevilla. Por este motivo Julio Molina compañero de batallas en todas ediciones de la prueba hispalense realiza un pequeño homenaje describiendo  la persona de este gran corredor popular.  

Recibiendo la camiseta de la 25 edición de la Maratón de Sevilla.

No es nuevo, otras veces hemos leído la misma noticia en la prensa, “Un corredor muere en la carrera de….”; es noticia que eso ocurra, mucho más que alguien, miles a diario, muera en  un hospital, en la cama de su casa, o en accidente de tráfico. Parece un contrasentido, los corredores, normalmente gente sana y vitalista, no deben morir es las carreras, por eso , cuando ocurre  esa fatalidad es noticia, por la excepcionalidad del hecho, y cuando ocurre, parece que a los que no les hace mucha gracia esto tan de moda de correr, nos lo enseñan a los que corremos , para indicarnos, que  tengamos cuidado, que tal vez nosotros seamos los siguientes, que no debe ser tan sano como cuentan. 

 Pero esta vez , ese domingo 29 de Abril,  aparte del sentimiento de asombro y pena que me llevo cuando leo esa noticia cada vez que se publica , un estremecimiento intenso sacudió mi alma : era Elías al que le había ocurrido, no me lo explicaba ni me lo podía creer,  no podía ser, era el menos indicado para que esto le pudiera ocurrir.

 

Recepción en el Alcázar con el ex alcalde de Sevilla Sánchez Monteseirín.

Elías Chavete, 62 años de edad, de Mérida, socio del Club de Atletas Populares de Mérida era un histórico del atletismo popular. Empezó, cuando se sentía vergüenza de correr por las calles, aquella época de las camisetas de algodón y zapatillas de La Tórtola; y más aun en un pueblo, aunque sea tan importante e histórico como Mérida.  Y fue un corredor popular con marcas de “semiélite”, poco más de 2 horas 30 minutos en el maratón , ahí es nada . Pasada la época de las marcas, se convirtió en un acumulador de maratones, 60 llevaba, todas las ediciones del Maratón de Sevilla, 34, y todas las del Maratón de Badajoz, 26, no hay ningún otro atleta con ese pleno en ambas pruebas; y su filosofía actual  era disfrutar de su pasión, acabarlas sin sufrir demasiado, alrededor de las 4 horas.  No fui amigo de Elías , de vernos o salir a tomar copas. Pero, junto a mis otros 4 compañeros que han acabado todas las ediciones del Maratón de Sevilla, formábamos  ya una pequeña familia, con un fuerte nexo de unión muy especial, ese precisamente, el haber coincidido 34 años, uno detrás de otro, en la salida y en la meta de esa carrera tan nuestra. Desde la edición 28, en 2012,  tras los últimos  abandonos, quedábamos los 6 : Elías, Antonio, Eduardo, Luis , Antonio y Julio . En la edición de 2017, en la que la Organización nos homenajeó con la entrega a cada uno de “un dorsal vitalicio”, me tocó hablar en nombre de todos y me permití bromear incluso, diciendo que éramos como inmortales y que ninguno de nosotros se moría; cuanto me pesa ahora aquella broma, aunque estaba en un contexto alegre, jocoso y festivo.

 Elías era metódico, austero y espartano, jovial, humilde, no alardeaba de nada, ni siquiera tenía Facebook; siempre tenía la sonrisa dibujada en su rostro.  Cada Febrero, venía a Sevilla a correr su maratón, el mismo domingo de la prueba, es decir, aparte de los 42 kms, corriendo, antes había  hecho 180 en coche, y después los mismos de vuelta, así durante 34 años, uno tras otro sin faltar ninguno a la cita, pasara lo que pasara.  Todo un héroe anónimo, de los que pasan desapercibidos, por no molestar.

 Su muerte no es sino un accidente, una fatalidad, ni un ápice de imprudencia o temeridad, en alguien con su experiencia y su conocimiento de sí mismo. Se desvaneció en el km

17 de una carrera de montaña.  Es lo que tiene el destino; nadie sabe lo que nos tiene preparado para cada uno, por eso, hay que vivir la vida con la intensidad de saber que nuestra existencia  pende de un hilo, y nos puede llegar nuestro final, sin haberlo sospechado lo más mínimo, en cualquier momento. A mí, si me dejaran elegir, elegiría dejar la vida corriendo.

 Te echaré mucho de menos Elías en la salida y en la meta de tus maratones, el de Sevilla y el de Badajoz, aunque notaremos tu presencia, porque formas parte de la historia de ambas carreras. Descansa en Paz, compañero.

Texto : Julio Molina.

Fotos: Archivo personal Julio Molina.